La alternativa al ladrillo


Las casas prefabricadas de madera u hormigón son entre un 30% y un 40% más baratas que las tradicionales y su tiempo de ejecución es de seis meses como máximo.
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A estas alturas no es una novedad decir que comprar una casa es una tarea prácticamente imposible. Los precios de la vivienda andan más que por la nubes y parece que, si en el 2006 era complicado adquirir un piso, durante el año que acaba de comenzar los ciudadanos tampoco lo van a tener nada fácil. Pero no todo está perdido. Existe una posibilidad para todas las personas que deseen adquirir un inmueble y no hipotecarse de por vida: las casas prefabricadas.

Estas construcciones han irrumpido con gran fuerza en el mercado de la vivienda y, actualmente, se han convertido en un serio competidor de las casas tradicionales. Se trata de inmuebles un 30% o un 40% más baratas que las viviendas comunes. Su metro cuadrado cuesta unos 400 euros, frente a los 600 de las tradicionales. El plazo de ejecución va de tres a seis meses desde que se solicita la construcción hasta que se le entregan las llaves en la mano a su propietario. 

Sin sorpresas

Pero, además de ahorrar costes, el comprador también se librará de más de un quebradero de cabeza, ya que el precio de la vivienda prefabricada, una vez cerrado, no varía. Según explica Eduardo García, gerente de la empresa Grandes Casas Prefabricadas, en las construcciones tradicionales el precio cerrado nunca se respeta, mientras que en las construcciones prefabricadas no hay sorpresas de última hora, ya que el precio final será el que se estableció en un primer momento.



Aunque este tipo de casas son, en su mayoría, de madera, también pueden fabricarse con hormigón. Pero los constructores afirman que la gran parte de los clientes las prefiere de madera, ya que son «muy ecológicas y muy térmicas». Además, como el material principal de las construcciones es natural, no existen componentes tóxicos dentro de la vivienda como pudieran ser el cemento, la pintura o las lacas, entre otros. 



En cuanto al aislamiento térmico y acústico, estas construcciones son mucho más aislantes que las tradicionales, ya que, aparte de que la madera es un eficaz material insonorizador, entre una habitación y otra hay una cámara de aire rellenada por lana mineral y fibras vegetales. De esta forma, las paredes y el suelo no absorben la humedad y la casa ni se enfría ni se calienta, sólo se tiene que caldear o refrescar el ambiente al gusto del propietario. El ahorro de energía es considerable. Hace pocos años, la gente tenía el prejuicio de que las casas prefabricadas carecen de seguridad y se corroen fácilmente, por lo que era reacia a adquirirlas. Sin embargo, se ha demostrado que estas construcciones no necesitan ningún cuidado especial y son tan resistentes como cualquier vivienda tradicional. 



Este estilo de hogar nace en el mercado norteamericano y el europeo donde las condiciones climáticas son mucho más adversas que en la costa mediterránea, sin que haya causado ningún problema. Aunque la mayoría de estas casas se sitúan en terrenos rurales y campos, también se ha edificado alguna vivienda prefabricada dentro de edificios urbanos.



La normativa reguladora de estas viviendas exige que, si el terreno donde se ubica es rústico, éste posea 10.000 o más metros cuadrados. 





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